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03 mayo, 2010

La deuda externa, el banco central y una oposición destituyente

Cuando el año 1983 finalizaba, los argentinos nos asomábamos a una incipiente democracia con la mejor predispocion y una luz de esperanza, la posibilidad de una sociedad en libertad y con posibilidades de desarrollo económico estaba en el ideario de los argentinos, después de tanto tiempo de oscurantismo parecía salir el sol de un futuro mejor para todos.

Pero inmediatamente a los pocos meses una realidad semiencubierta se cernía como una sombra sobre el cielo de todos, el gobierno radical del Dr. Alfonsín daba a conocer la monstruosa herencia económica de los militares,  una agobiante deuda externa que pesaba como una espada de Damocles sobre cada argentino, la sentencia fue clara, prometió una economía de guerra y cumplir con el FMI, no sabiendo que quizás, anunciaba su propio final, ya que años más tarde el Sr. Presidente se retiraba del gobierno abandonando el poder en medio de una crisis económica sin fin, el mismísimo Alfonsín había perdido la gran oportunidad inicial, dar a conocer la verdad, es decir, la deuda había sido contraída por un gobierno de facto, por lo que la responsabilidad de dicha deuda no era del país en su conjunto, sino de los militares que entregaron la economía a manos extranjeras, y de los propios prestamistas, que actuaron en la ilegalidad al negociar con un gobierno inconstitucional.

El partido Humanista, por esos años recientemente llegado a la escena de la política nacional tuvo desde su origen una posición muy clara; la deuda externa era ilegal, inmoral e impagable, por lo que cualquier gobierno debería haber declarado no solo la moratoria, como muchos proponían, sino la nulidad total y el no pago por tiempo indeterminado de la misma, derivando esos recursos al desarrollo integral del país, que por supuesto estaba en la miseria total después de la aventura guerrera de Malvinas de los mismos que habían contraído la deuda.

Pero el gran error del primer gobierno democrático nos condeno de por vida, los radicales ni siquiera se animaron a reconocer una deuda legal y otra parte ilegal, no, reconocieron toda la deuda externa y empezamos a pagar, cada vez mas y mas, y cuando ya no había más se tomaron nuevos préstamos ante los mismos acreedores, lo que solo podía incrementar el monto de la misma deuda, en una bien armada cadena de dependencia y sumisión ante los grandes poderes financieros mundiales, que en ese mismo periodo histórico estaban intentando consolidarse como los nuevos dueños del planeta, a través del poder real que generaba una deuda que todos los gobiernos del mundo mantenían con la gran banca mundial, una vez armada la cadena la dependencia estaba asegurada, y con ella la pobreza de vastas regiones del planeta, incluido por supuesto nuestro país, que a pesar de sus inmensas riquezas, seguía empobreciéndose cada vez mas.

Pero lo peor estaba por llegar, a la huida de Alfonsín del poder llego el innombrable Carlos Saúl, quien después de prometer una revolución productiva, durante más de 10 nefastos años de política neoliberal, la deuda externa siguió creciendo, a pesar de pagarse los intereses usureros, hasta incrementarse de manera exorbitante, abriendo la puerta para cualquier idea descabellada, como por ejemplo entregar todo el país a manos de multinacionales socias de los mismos bancos acreedores.

Ante una débil oposición por parte de la mayoría de la gente, que creyó ver en lo nuevo su propia salvación personal, y ante la complicidad notable de casi toda la dirigencia política, sindical, religiosa y empresarial del país, quienes proponíamos un nuevo modelo de economía por esos años éramos presentados como ingenuos y mal informados, los grandes medios de comunicación por supuesto dieron toda cobertura mediática necesaria para que esas políticas se implementen con una buena imagen ante el público espectador.

Pero claro, el sol no puede taparse con las manos, apenas un año y medio después de que Menem le entregara el gobierno a De la Rúa, y este continuara la misma política de sus predecesores, el país estallo en mil pedazos, quedándose los bancos y las empresas más poderosas con la ganancia productiva acumulada en el sector financiero, y la mayoría de la gente en una situación de pobreza, indigencia o al borde de la subsistencia.

Algunos meses antes de aquellos aciagos y angustiantes días una noticia paso casi desapercibida por el universo mediático, tan a fin a mostrar una sola realidad, el juez Ballesteros, después de más de 15 años de profunda investigación sobre el origen de la deuda externa, falló con cientos de documentos y otros elementos de validez jurídica intachable que la deuda externa era ilegal e inmoral, que había sido fraguada a la sombra de un gobierno dictatorial, que la mayoría del dinero reclamado por los bancos acreedores ni siquiera había sido ingresado al país, y que esta había sido ilegalmente incrementada al sumar toda la deuda de empresas privadas como deuda pública, un mero artilugio de un Sr. de apellido Cavallo, funcionario de segunda línea del gobierno militar en sus últimos años, demás está decir que el mismo Cavallo fue después ministro de economía de Menem y de De la Rúa.

Los humanistas no nos habíamos equivocado tanto, la deuda externa era ilegal, pero con el paso del tiempo los distintos gobiernos elegidos por el pueblo legitimaron la deuda, dejándole  un problema de enorme complejidad al presidente Kirchner quien manejo la situación contemplando por primera vez desde la vuelta de la democracia los verdaderos intereses nacionales, es decir aquellos intereses de la clase trabajadora, de los jubilados y de la gran mayoría del pueblo argentino.

Cuando en el año 2005 el gobierno decidió efectuar un pago muy importante de los intereses de la deuda con el uso de las reservas del BCRA, al tiempo que negociaba hábilmente otra parte de la deuda que tiene que ver con tenedores privados de bonos, muchos tuvimos un acto casi reflejo, rechazar tales medidas por que parecía ser más de lo mismo, pero si uno se equivoca es justo reconocerlo y así lo hicimos inmediatamente, el presidente había actuado a favor de la Nación, negocio hábilmente y se saco al FMI de encima, dejándolos mal parados por cuanta conferencia le tocase hablar, los demás países de la región vieron  en esta política una buena referencia, y así siguieron muchos el ejemplo de Argentina de tener una política económica libre de los poderes financieros mundiales, claro que no fueron pocos los intereses afectados por esta liberación de las condiciones impuestas por los poderosos, y desde  varios espacios se trato de denigrar estos nuevos aires de autonomía, esto sumado a una política valiente en el tema de los derechos humanos y el juicio a los represores, le valió del odio de gran parte de los poderes concentrados y sus voceros políticos y mediáticos, pero como ya dijimos, es muy difícil tapar el sol con las manos, y gracias a este nuevo modelo en el año 2007 la actual presidente se alzo con una abrumadora mayoría en las elecciones presidenciales de aquel año.

Pero si hay gente que sabe pelear mucho y de cualquier forma en este país son los grandes grupos económicos, que ostentan el poder real en cualquier campo de batalla, antiguamente solo con llamar a un nuevo golpe de Estado restablecían sus privilegios, en épocas más modernas usando sus voceros políticos fácilmente comprables, y sobre todos los grandes medios de difusión y sus periodistas tan caros como sus patrones, siempre dispuestos a hacer valer sus intereses sobre los del conjunto, siempre primeros.

Así sucedió con la resolución 125 de retenciones agrícolas, una simple medida de gobierno que se transformo del día a la noche en un verdadero pandemónium mediático, poniendo al país al borde de un golpe de estado cívico – empresarial – mediático, una nueva categoría probada con cierta eficacia en algunos países como Honduras, pero al final no pudo ser, la movilización de algunos sectores de trabajadores y la honradez intelectual de muchos comunicadores sociales no dejaron que se consumase una nueva aventura siglo XXI para los opositores destituyentes.

Pero nada tiene un fin para esta gente, y siempre están esperando a la vuelta de la esquina un nuevo momento para hacer su “trabajito”,  ni bien comenzado este año desataron un nuevo invento cuando el gobierno, ya sin una mayoría propia en el Congreso, puso en marcha a través de un decreto de necesidad y urgencia una medida que permitía utilizar una pequeña parte de las reservas del Banco Central para constituir un fondo especial para pagar vencimientos de la deuda pública, en lugar de tomar nuevos créditos que le saldrían muy caros al país.

La historieta es muy larga, pero los fundamentos de la oposición fueron tan ridículos que hasta los más contras del gobierno se daban cuenta, como por ejemplo el hecho de que si yo tengo dinero para pagar una deuda, por que habría de endeudarme a tasas usureras con nuevos créditos que en realidad no necesito??, pregunta que ningún opositor pudo contestar con fundamentos; otra cuestión, si querían que el gobierno pague deuda con dinero del presupuesto, porque no le decían a la población que parte del presupuesto querían recortar??, y para no ser tan extensos, de donde sale esta supuesta verdad de que el Banco Central de un país puede ser tan autónomo que quienes generaron  este dinero, es decir el propio pueblo, y quienes lo administran, es decir el gobierno elegido por la gente, no pueden utilizar esos fondos para el desarrollo del país, quien instauro esta idea de que las reservas no pueden tocarse como si fueran algo demasiado importante para dejarlo en manos de la gente??, no será que tal vez quienes hacen todo este tipo de propuestas en realidad no ven la hora de poder llegar una vez más al poder y compartir estos inmensos recursos con sus amiguitos de todo el planeta en una nueva cadena de interminables negocios??, son muchas preguntas, creemos que también cada cual debe sacar sus propias conclusiones.

Para finalizar esta nota dejaremos en claro algunos de los puntos de vista de partido Humanista sobre estos temas:

Respecto de la deuda externa, esta fue contraída en forma ilegal e inmoral, pero con el tiempo fue legitimizada por gobiernos elegidos por la gente, por lo que su pago debe ser efectuado siempre en condiciones de negociación con criterios favorables al país.

Este gobierno tiene facetas positivas y negativas, por lo que nuestra postura es de un apoyo crítico al mismo, entendiéndose por esto apoyar las medidas que creemos van a favor de la gente y reclamando aquellas que faltan; entre las medidas que apoyamos pueden mencionarse:


  • La estatización de los fondos jubilatorios en manos de las AFJP.
  • La asignación universal por hijo en familias carenciadas.
  • La posibilidad de una permanente negociación salarial.
  • El manejo de la deuda externa independizándonos del continuo monitoreo de los organismos internacionales de crédito.
  • La intervención del Estado en la economía como agente de control y regulación permanente.
  • Una política exterior que permite alcanzar acuerdos de todo tipo con los países de Latinoamérica, avanzando hacia una integración regional.
  • Una política de derechos humanos que permita y facilite juzgar a los genocidas del último proceso militar.


Los humanistas seguiremos mirando hacia el futuro, construyendo junto a otros una sociedad donde el ser humanos sea el valor central y la no violencia una metodología de acción, y esto por sí mismo, en el mundo de hoy ya es un aporte importante.

                                                                                                                  Edgardo Holzman
                                                                                                                  PH - Bahía Blanca

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